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martes, 2 de diciembre de 2008

LOS PIRINEOS - Leyenda-

(En especial, para mi amigo Bowman)



Al menos existen tres historias que relatan cómo se formaron los montes Pirineos y en ellas se mezclan de modo sorprendente distintos argumentos, a cada cual más extraño. La única versión cierta, es que los Pirineos se formaron, cuando la placa tectónica africana empujó la base continental euroasiática: éste es el origen de los Alpes, de la Cordillera Cantábrica y, también, de la Cordillera Pirenaica.



Sin embargo, una explicación tan prosaica no convence a todos y hay quién afirma que en la formación de estos montes tuvo mucho que ver el mismísimo Hércules:

Se dice que en la antigua región de Narbona vivía el rey Bébrice, el cual tenía una hermosa hija llamada Pirene. La fama de la belleza de Pirene se había extendido por el mundo y desde los más remotos lugares llegaban a Narbona príncipes y pretendientes que deseaban tomarla por esposa. Acertó a pasar por allí Hérules: andaba éste persiguiendo a los Geríones con los cuales tuvo enconada guerra durante muchos años.



Estándo en el palacio del rey Bébrice, también Hércules pudo admirar la singular hermosura de Pirene, y quedó prendado de ella. La joven Pirene, ingenua y dulce como era, cayó rendida en brazos del héroe, puesto que desde hacía mucho conocía su historia, su fortaleza, su sagacidad y su buen corazón. Al cabo, Hércules tuvo que partir pero la joven Pirene decubrió que estaba esperando un hijo del semidiós. Pasados nueve meses, Pirene alumbró una serpiente y todos en el palacio quedaron horrorizados. Pirene fue expulsada de la casa de su padre y ella misma, sobrecogida por aquel parto repugnante, se echó al monte desesperada.

Lloraba la joven su suerte y no deseaba para sí más que la muerte. No tardó en ocurrir: caminaba triste y sin consuelo por el monte cuando unas fieras salvajes la atacaron y la devoraron, esparciendo sus restos por las agrestes selvas.


No pudo Hércules olvidar a su amada y al cabo del tiempo volvió a Narbone: allí le contaron lo sucedido y lo expulsaron de la ciudad, pues había seducido a la princesa y la había convertido en la madre de un monstruo. Entristecido, Hércules encontró los huesos de la hermosa Pirene extendidos por el monte y quiso darle sepultura. Con sus prodigiosos brazos tomó muchas rocas y las fue apilando a lo largo de aquellas sierras, pero ni el esfuerzo ni el paso del tiempo mitigaron el dolor en su corazón, ni pudo olvidar la dulzura de su amada. De modo que continuó durante muchos años apilando enormes rocas en aquel lugar, construyendo de este modo la más inmensa tumba que pudiera imaginarse. Y al fin, cuando Hércules tuvo en paz su alma vio que había elevado el túmulo de Pirene hasta mas allá de las nubes, y que en los lugares más altos había nieves perpetuas... Desde entonces aquellas montañas se llaman Pirineos, en honor de la princesa que amó a Hércules.




Eva María

jueves, 13 de noviembre de 2008

Estudios. Infidelidad. ¿Tu qué harías? (II)





Quería haber hecho otra parte al post anterior, pero según se ha ido esclareciendo el asunto creo que no es necesario.

Hace algunos años, en una de mis clases, tenía que proponer y moderar un estudio o debate, mi tema elegido fue “la infidelidad”, más o menos como esta vez hice con vuestra participación, y os puedo asegurar que a pesar de la diferencia de edad entre el grupo que lo formaba antes, al de ahora, no ha habido gran diferencia, la he encontrado sólo en una cosa. A los 20 años se mira más por la amistad que sientas por la persona engañada, quizás por que no repercutan otros factores, como es la pareja estable, familia, la vida en general que no es la misma que a la edad que tenemos ahora (hablo por los que pasamos los 30 :)

Por lo que hemos ido dejando en el post anterior, por bastante mayoría creo que queda así:

-El hombre suele ser más infiel que la mujer o al menos se descubre más.

-Tendemos a tener valor de enfrentarnos más al infiel que a la persona engañada.

-Si no hay un acercamiento excesivo de amistad con los involucrados no nos planteamos nada, oír, no ver y callar.

-Somos de naturaleza ¿hipócrita?, la mayoría quiere que le sea comunicada la infidelidad por terceros con confianza, quiere no vivir en el engaño y poder tener la libertad de decidir sabiendo lo que pasa por su vida, pero nosotros no comunicaríamos a nuestra buena amistad, en el caso de conocerlo.

-En muchos casos, llega a importar más la discreción, que la amistad, el cariño, la lealtad o lo justo.

-Sentimos remordimientos al pensar que podríamos, con nuestra intervención, estropear algo, sin darnos cuenta que ya está roto si se llega a esa situación, o al menos que los dos conozcan donde están y puedan elegir libremente sin mentiras.

-En el fondo deseamos ser justos, que los dos sepan, para poder elegir y valorar, pero solo buscaríamos esa justicia, haciendo que el infiel lo comunique a su pareja, así lo vemos más correcto.

-Tendemos a confiar que entre las parejas bien avenidas, no se cometen infidelidades.

-Sentimos terror ante la idea de que eso nos suceda a nosotros, por eso ante la misma situación en los demás, actuamos con el mismo terror. Claro está que no se siente el mismo miedo cuando se es la parte que comete la infidelidad.

Hasta aquí más o menos es lo que hemos recogido de nuestra aportación al post anterior, lo cual, a pesar de ser un número muy reducido de personas, no queda muy lejos de todos los estudios que se hacen sobre este tema.

(Yo me incluyo en todos los puntos, no me excluyo, aporto lo mismo que vosotros como muchos habréis leído en mis contestaciones, si alguno cree que no es así puede formular la pregunta sin problema)


Datos extraídos de distintos estudios, en distintas páginas Web, nos dicen:

La infidelidad no sucede espontáneamente, siempre hay motivos que la provocan. La lista de razones es interminable, pero los sexólogos especialistas en terapia de pareja coinciden en que en todas se intenta satisfacer las carencias en la pareja.

Las más comunes son: Sentirse devaluado, al recibir una atención menor por parte de su pareja; Monotonía. La rutina y la ausencia de sorpresas conlleva a un aburrimiento sentimental; Vida sexual deficiente. El sexo es un elemento esencial en la pareja y si éste es defectuoso, quien se siente insatisfecho tiende a buscar fuera de la relación la satisfacción sexual que no encuentra en su pareja. En el caso de los hombres, no es aceptado un cambio físico de la pareja; Falta de comunicación y diálogo; Búsqueda de nuevas sensaciones al acabarse la seducción del enamoramiento; Pérdida de libertad, al ser la pareja asfixiante; Idealización de la pareja; Permisividad de la pareja; Ausencia de personalidad de una de las partes; etc.

Según algunas encuestas, las estadísticas marcan que los hombres, en un 56%, no rechazan una aventura cuando se presenta la oportunidad. Se trataría de varones que, en general, tienen un matrimonio bien avenido. En cambio, el 35% de las mujeres aceptan tener una infidelidad, muchas veces, para denigrar al varón por sentirse poco apreciadas, desatendidas, desvalorizadas, por no sentir la mirada de su pareja, o porque están inmersas en una relación asfixiante. Por el contrario, el hombre engaña como una forma de castigo, por la desvalorización que siente por sí mismo o para denigrar a la mujer desde el punto de vista sexual.

En promedio, las estadísticas de infidelidad aseguran que el 60% de los hombres son infieles, y que el 40% de mujeres les sigue los pasos. Para Sexole, el primer estudio sobre conductas y preferencias sexuales de usuarios de Internet en España, las mujeres son más infieles que los hombres (50% frente al 44%) y también más apasionadas: un 65% exterioriza más las emociones en el momento del clímax, frente a un 27%. El estudio de Journal of Couple and Relationship Therapy asegura que entre un 45 y un 55% de las mujeres casadas son infieles

En el estudio de UC-Adimark se observa que las nuevas generaciones, tanto hombres como mujeres, condenan más la infidelidad que los adultos maduros. Así, mientras que el 29% de los hombres entre 45 y 54 años está de acuerdo con la idea de tener una relación paralela al matrimonio, los encuestados entre 18 y 24 años sólo lo están en un 15%. Y en el caso de las mujeres, el 11% de las consultadas entre 45 y 54 años declara estar de acuerdo, cifra que baja hasta un 5% en el resto de los tramos erarios.

Según una encuesta de la Universidad de Buenos Aires, a un 82% de las mujeres encuestadas lo que más les dolería de una infidelidad es que su pareja se enamorara de la otra persona, cosa que sólo mortifica al 52% de los varones. A un 44% de éstos, en cambio, los ultraja la sola idea de un encuentro sexual, así sea ocasional, de su pareja con otro hombre. Apenas un 18% de las mujeres se desvela por el mismo motivo.

Entonces, ¿de qué fuente nos podemos fiar? Según el artículo del NYT los datos más seguros son los que lleva recogiendo desde 1972 la Encuesta Social General . Sus resultados indican que en un año determinado el 12 % de los hombres casados y el 7% de las mujeres han sido infieles a su pareja.
Considerando la relación completa, en 1991 el 20% de hombres y el 5% de las mujeres mayores de 60 años confesaban haber sido infieles alguna vez a lo largo de su matrimonio, mientras que el 2006 los porcentajes subían al 28% y al 15% respectivamente.

El incremento general no es tan inesperado, pero un análisis más meticuloso realizado por el Dr. David Atkins de la Universidad de Washington muestra que el perfil de los infieles sí ha evolucionado de manera curiosa: la infidelidad está aumentando claramente entre personas mayores y en las parejas jóvenes. De hecho, las mujeres jóvenes están a punto de atrapar a sus maridos en índice de adulterios.

Las mujeres somos muy confiadas en nuestra relación, según el estudio de la Dra. Hite, en el que “el 79% de las mujeres no cree que su pareja tenga otro asunto amoroso; sólo el 15% tiene dudas y el 19% sí sabe que su pareja lo tiene o lo ha tenido”.

Sin embargo, según otra encuesta las mujeres no somos siempre tan confiadas:

 El 46% registra los bolsillos de la ropa de sus parejas.
 El 47% revisa los correos electrónicos.
 El 27% comprueba los números telefónicos de los recibos.
 El 10% los sigue a escondidas

Está comprobado que la sociedad permite mucho más la infidelidad del hombre que de la mujer, por esta razón la reacción de las mujeres suele ser diferente y más benévola. Se dice que la mujer perdona las infidelidades, pero no las olvida, aunque en realidad ni el hombre ni la mujer, en la mayoría de los casos, ni perdonan, ni olvidan.
No es nada sencillo disimular la infidelidad, porque las parejas se conocen, saben sus reacciones y cada pareja tiene una psicología muy concreta y fácil de predecir. Además las mujeres somos muy intuitivas, puede haber cientos de detalles que nos hagan sospechar, y los hombres difícilmente disimulan ese nuevo estado de goce y aventura. Aquí te mostramos las conductas más obvias que pueden levantar tu sospecha de que él te está siendo infiel:

 Empieza a tener un exceso de compromisos de trabajo.
 Se esmera en el vestir, incluyendo la ropa interior.
 Cuida más su físico, se hace desde un teñido de canas hasta injertos de cabello.
 Hace algunas llamadas misteriosas.
 Tiene un aumento importante en sus gastos.
 Se porta especialmente cariñoso contigo, para disimular.

La infidelidad es una de las causas más comunes de crisis o rupturas definitivas en la pareja; dentro de las grandes inquietudes de quienes deben enfrentar este problema, está el dilema frente al futuro de la relación: separarse o perdonar y perdonarse a sí mismo.

Separarse y terminar el matrimonio es la solución más fácil y la elegida por la mayoría de las personas que atraviesan por un caso de infidelidad. Con esta actitud se deja de lado la posibilidad de buscar solución a un conflicto, que si bien es grave, puede ser doblegado por la buena disposición que ambos tengan por encontrar juntos la salida a un laberinto complicado, pero superable si existe la iniciativa de lograrlo.
Perdonar implica un profundo proceso de reencuentro con el amor que aún pueda existir, reuniendo a quienes sienten el arrepentimiento verdadero de disculpar un error humano y 'apostar' por un volver a empezar cuando las circunstancias así lo permitan.

 Un primer caso es la infidelidad física, producto de una curiosidad, una fantasía no satisfecha o una etapa saltada en la vida.

 Otro es aquella por enamoramiento o emocional, donde la persona se involucra mucho más con su amante, ya no es sólo una aventura de una noche, implica sentimientos.

 Una tercera clase es aquella para buscar una cualidad de la que carece la pareja estable.

 Otra variedad es la infidelidad psíquicamente insuperable. Son las personas incapaces de guardar lealtad o compromiso alguno.

 Existe también una especie de infidelidad platónica, en la cual se siente que el compromiso de comunicación se da con otra persona y no con su pareja, aquí no se llega a mantener relaciones sexuales.

 Otro género, un tanto inusual y menos común, pero que existe, es la traición afectiva 'provocada', aquí los infieles inducen esta situación con el objeto de salvar el matrimonio.

Infidelidad masculina básicamente plantea a un hombre inmaduro, que la toma como un complemento a su relación, en vista de su dificultad a la fidelidad o a poder profundizar en una relación. Dentro de este tipo están también aquellos que lo hacen para agredir a la pareja frente al compromiso, haciendo sentir a su mujer que ellos no se sienten limitados al matrimonio, manteniendo una puerta abierta de escape para la aventura ante situaciones de su desagrado dentro del hogar.

La infidelidad femenina al igual que en el varón se produce por el temor al compromiso, por no sentirse lo suficientemente involucrada con su compañero en el plano afectivo-comunicacional. Dentro de las mujeres infieles están aquellas que han tenido una sola pareja en sus vidas y pasado los 35 a 40 años, sienten la curiosidad de experimentar sexualmente con otros hombres. Hay algunos tipos de infidelidad femenina en que la mujer lo hace con el objeto de manifestar su desprecio por la figura masculina, usando al hombre y teniendo la sensación de control, generalmente por una situación de venganza ante episodios de su infancia provocados por su padre u otros hombres. Muchas veces son mujeres frígidas, que hacen todo el espectáculo frente a sus amantes, sintiendo en su fuero interno que son ellas las que dominan la situación y cuando quieren se deshacen del hombre.

En un estudio hecho por el psicólogo y sociólogo Giorgio Agostini a una muestra de un total de 287 parejas, entre 18 a los 65 años. Los resultados obtenidos fueron que un 90% de los hombres manifestó en alguna etapa de su vida en pareja haber sido infiel en cualquiera de los tipos de infidelidades antes mencionadas. En el caso de las mujeres la cifra llegó a un 60%.

La figura del amante puede a su vez ser, bien un episodio meramente transitorio, o bien algo serio y con indicios de permanencia. Tengamos en cuenta, que según las estadísticas, el 37% de las infidelidades son aventuras de una sola noche y apenas el 12% de ellas duran más de un año.

En la medida que el vínculo es más sólido existe la posibilidad de seguir con una relación donde hubo infidelidad por parte de uno de los cónyuges. Cuando el amor y la profundidad de la relación permiten superar esa aventura, ambos salen fortalecidos.

Adoptando una postura realista y objetiva, puede afirmarse que el adulterio o infidelidad tiene distinta consideración y efectos para el hombre y para la mujer, así bien lo ilustra el dicho español que dice: "Los hombres llevan la fama y las mujeres cardan la lana". En este aspecto gran influencia han tenido el cine, la literatura y la cultura popular; a través de los cuales se ha sustentado el estereotipo del macho viril que busca la infidelidad; en su contrapartida, se ha estigmatizado que la mujer sólo en circunstancias límites se ve empujada a ella.

Los especialistas coinciden en que no hay hombre ni mujer que sea plenamente fiel en pensamiento. Por muy virtuosa y leal que sea una persona, la infidelidad de pensamiento es instintiva e inevitable. Será difícil probarlo, pero es innegable que nadie es inocente de traición de pensamiento. Recuérdese la defensa de Jesús de la mujer sorprendida en adulterio: "El que esté sin culpa, que tire la primera piedra" (Juan 8:3-8).

Por lo general, "el hombre infiel busca sexo y la mujer persigue sentimiento". En efecto, los psicólogos opinan que el hombre busca el sexo fuera de la pareja y le daña más la infidelidad sexual, aún sin sentimiento de amor, es decir, que su compañera se acueste con otro. Por su lado la mujer busca sentimiento fuera de la pareja y le hiere más el engaño sentimental, aún sin sexo, o sea, que su cónyuge ame a otra.

Suele creerse que el amor impide que la infidelidad ocurra. Sin embargo, en relaciones donde hay mucho amor también puede presentarse. El amor disminuye las probabilidades, pero no garantiza la total fidelidad. Así como tampoco lo asegura la intensa vida sexual que pueda llevar un matrimonio. Personas que se llevan bien en la cama pueden ser infieles por otras carencias, por encontrarse en una ocasión de alto peligro, cediendo ante la tentación o bien por sentimientos como venganza, resentimiento o simple curiosidad que propicien este tipo de aventuras.

Según el sexólogo José Manuel González "la primera infidelidad es como la pérdida de la inocencia y deja huella muy difíciles de borrar: puede que la relación nunca vuelva a ser la de antes, pero no siempre para mal. A veces la aventura da pie para rehacer una relación más sincera". El doctor González añade que para ello el "arrepentido" debe evitar cualquier contacto con el amante y disponerse a responder todas las preguntas que le haga su pareja. En vez de dejar el tema sin hablarlo, hay que sacarlo a relucir para recuperar la intimidad emocional. El sexólogo termina por afirmar que "ambos estarán curados cuando puedan incluso bromear sobre ello, es decir, cuando ya lo han asimilado y se sientan a gusto. Difícil, pero no imposible".

El temor de muchas personas es el perdonar y que luego se vuelva a repetir la situación. Quienes han cometido este engaño y sienten arrepentimiento, optan por enmendarse, terminan con la historia cuando se dan cuenta del dolor que han provocado y valoran su unión por sobre la aventura.

Según investigaciones sobre el adulterio sólo el 10% de las personas que dejaron a sus parejas por otras continúa indefinidamente con ellas. Cuando se acaba el embrujo de lo prohibido y se instala la rutina, se suelen producir los mismos roces que se tenían con la anterior pareja a la que se fue infiel.


A pesar de lo extenso de este texto, quise exponerle lo más completo posible, espero que os resulte entretenido. Un abrazo para todos.


Eva María.


jueves, 30 de octubre de 2008

¿Con qué Sueñas?

¿Con qué sueñas tú?

Como algunos sabéis, me encanta el tema de los sueños, y curiosamente encontré en uno de mis libros, que buscando una palabra, te expone el significado en tu sueño, me llamó la atención ésta, como muchas otras claro, pero por hoy…

Divorcio
Contrariamente a lo que pudiera parecer, soñar con divorcio supone que se avecina una época en la que nuestras relaciones sentimentales se verán fuertemente fortalecidas y que hemos hallado un amor perdurable en el tiempo. En el terreno de los negocios se pueden producir asociaciones beneficiosas.

Visto como se va encaminando nuestra sociedad, que ya hasta se puede denunciar por echarte atrás en la decisión de casarte, cerquita del día de tu boda imagino, aunque no queda muy claro si es por arrepentirte o portarte como un/a indeseable, pero el caso es que parece una moda o competencia, el ver quién dura menos en el matrimonio, y con esta definición de soñar con dicho divorcio, yo me pregunto…

¿Qué pasa, qué las personas soñamos más con boda que con divorcio?

Otra curiosidad que encontré en este libro, (ahora diréis que me deshaga del), buscando la palabra alegría, porque quién no ha tenido un sueño en el que se desbordaba alegría, pues bien, expone esto…

Alegría

Significa todo lo contrario, penas y preocupaciones a las que habremos de enfrentarnos con todas nuestra fuerzas para salir airosos. Sufriremos desilusiones en el campo afectivo. En el terreno de los negocios las cosas marcharán bien.


Observando el rostro de las personas con las que nos cruzamos diariamente, los desconocidos se entiende, también me pregunto…

¿Soñamos más con desgracias y tristezas, que con alegrías?

Quizás sea mejor no soñar nada, por si acaso…

sábado, 27 de septiembre de 2008

"La Mujer Muerta" - Leyenda -

Este escrito es especial para mi, porque durante muchos años, camino de la "Granja de San Ildefonso", (Segovia), lugar que visito muy amenudo, miraba hacia las montañas a "La Mujer Muerta", esta es una de las leyendas que esconde esta maravilla que se contempla. Imagino que muchos sabreis de lo que hablo, sobre todo los que vivimos cerca de ella, como los madrileños o los castellanos. Espero que os guste, y en especial a un madrileño que nunco oyó hablar de ello...
Mitología, Leyendas Tradicionales. La Mujer Muerta.

Las colecciones de mitología griega y romana describen con bastante minuciosidad las aventuras de Hércules, el semidiós hijo de Zeus y la mortal Alcmena. A pesar de ello, el héroe griego llevó a cabo muchas gestas que no aparecen en los libros pero que han quedado en el recuerdo de los pueblos. Se sabe, por ejemplo, que Hércules vivió en la Península Ibérica durante muchos años y que conoció las costas gaditanas, que fundó la ciudad de La Coruña y que, según crónicas antiquísimas, fue él quien construyó el acueducto de Segovia (aunque esto último es bastante poco probable). Sin embargo, otros muchos trabajos de Hércules han permanecido ocultos por el paso de los siglos y sólo pueden rescatarse en la memoria popular.

A una de estas hazañas se refiere la leyenda de la mujer muerta.

Hace muchos, muchos años, vivía en las estribaciones de las montañas un rey. Cierto que su reino era pequeño y que sus soldados nunca se atrevieron a cruzar los montes cercanos. El rey tenía una hija, muy hermosa y dulce, que era el placer de sus días. Con el discurrir del tiempo, la princesa llegó a tener edad casadera, pero el rey temía el momento en que un caballero le pidiera la mano de su hija. Ella era todo cuanto tenía y todo cuanto amaba, y la sola idea de perderla le hacía enloquecer.

Cierto día se hallaban las doncellas de la corte bañándose en el río, que bajaba limpio y fresco de las montañas, cuando apareció un caballero fuerte y galante como nunca se viera. Junto a él estaba un hombre gigantesco noble aunque rudo, con un bastón el la mano. El acompañante era Hércules, que al poco fundaría la ciudad de Segovia y construiría el acueducto con que servir de agua a todos los habitantes.

Aterradas ante esta visita inesperada, las doncellas corrieron asustadas hacia el palacio… pero la princesa salió del agua y, cubriéndose con un lienzo blanquísimo, preguntó a los dos hombres quienes eran y que venían a hacer a ese lugar. Los dos hombres respondieron con sobriedad:

- Hemos de fundar una ciudad.

Al poco llegaron los soldados del rey, que habían sido avisados por las doncellas, pero Hércules les hizo frente y los esbirros pronto adivinaron que no podrían nada contra él. Volvieron todos atemorizados al palacio e informaron al rey de la fuerza sobrenatural de aquel hombre. Viendo que era inútil luchar contra el destino, el rey los hizo llamar y los hospedó en su castillo sin exigirles nada y tratándolos del mejor modo posible.

Durante la cena, el caballero se levantó y con voz profunda dijo:

- Señor, os pido la mano de vuestra hija, la princesa.

Bien hubiera querido el rey mandarlo ahorcar en aquel mismo instante, pero la presencia de Hércules lo atemorizaba y, apartando de sí el plato en que comía, hizo un leve gesto de asentimiento.

Quedaron las cosas así y a la mañana siguiente el caballero y Hércules partieron hacia la llenura, donde debían fundar una nueva ciudad.

- Al cabo de siete días – había dicho el caballero – estaré de vuelta y tomaré por esposa a la princesa.

El rey no podía sufrir esa insolencia, pero aún menos lograba soportar el dolor de alejarse de su hija. “¡Usurpador! ¡Maldito usurpador! ¡Nadie me robará a mi hija, nadie robará mi reino!”, decía el monarca para sí, incontinente de rabia. Tres días habían pasado cuando, una noche, el rey tomó a su hija y se encaminó a los bosques de la montaña. Allí entre los pinos albares, la maleza y las fieras del monte, clavó el puñal homicida en el corazón de su propia hija, que cayó muerta sin remedio. Loco y desesperado, aterrorizado por su propia infamia, el rey lloró largamente sobre el cuerpo inerte de la princesa y, cuando el sol comenzaba a despuntar, volvió al castillo.

El monarca se encerró en sus aposentos, cerró con llave las cámaras reales y ordenó que por nada del mundo se le molestara no se llamara a su puerta. Allí permaneció solo y comido por las angustias de los remordimientos. Y al tercer día, murió de pesar.

Al cabo, volvieron el caballero y Hércules, y encontraron que todos los habitantes del castillo guardaban luto riguroso. Interrogaron a un porquero y quisieron saber la causa de aquel dolor. El aldeano les dije que la princesa había desaparecido una noche y que el rey, no pudiendo soportar su ausencia, se había muerto de pena.

La amargura oscureció el rostro del caballero y, desolado y triste, quiso volver a aquel remanso del río donde viera por vez primera a su dama. Más, cuando quiso alejarse un tanto para sufrir en soledad tan terrible pérdida, descubrió el cadáver de su amada. Allí estaba la princesa, con las manos enlazadas sobre su pecho herido, mas con el mismo dulce semblante con que la recordaba.

- ¡Hércules, Hércules! – gritó desesperado -. Ven, Hércules, amigo mío. Ven y mira lo que pueden las pasiones de los hombres. Yo he de irme y al lugar donde voy no podrás acompañarme; mas te pido, por nuestra sagrada amistad, que subas a estas montañas y esculpas en ellas la figura de la princesa.

Y diciendo esto, se internó en el bosque y no se supo más de él.

Hércules cumplió el encargo de su amigo y durante años estuvo trabajando en la cima de aquellas cumbres, con el fin de darle la figura de la princesa muerta. Y lo hizo con tanta maña y buena fortuna que, desde Segovia, mirando a la sierra, puede verse el perfil de la princesa recostada y con las manos en el pecho. Aún causa asombro entre los forasteros la vista imponente de la Mujer Muerta: las cimas de la Pinareja y Montón de Trigo, de 2.000 metros de altitud, son parte de esa maravilla natural, esculpida por Hércules en memoria de aquella princesa asesinada por su propio padre.


Eva María.

viernes, 15 de agosto de 2008

Duerme mi ángel...



Me gustaría acercarme despacito, sin despertarte
Acariciar tu pelo, y hasta el cielo llevarte
Me gustaría con mis suaves manos, llegar a calmarte
Susurrarte al oído, y conseguir relajarte.

Duerme mi ángel, que velaré por ti
Al pie de tu cama, me tendrás junto a ti
No despiertes asustado, que ya no hay temor
Que al pie de tu cama me tienes, mi amor

Quiero cuidarte con mi mayor ternura
Que te sientas querido y sin ninguna duda
Quiero regalarte, mi inmensa dulzura
Que te sientas amado, como el sol de la luna.

Despacito me acerco, sin despertarte
Te trasmito mis sueños, con solo mirarte
Te susurro al oído, no quiero asustarte
Te entrego tu ser, con sólo tocarte

Duerme mi ángel, que estaré junto a ti
Que tus manos me sientan, se llenen de mí
No despiertes sin antes, sentir este amor
Que mi paz sea la tuya que ya no hay temor.

Quiero calmarte esa gran amargura
Que tu mente y tu cuerpo consigan la cura
Quiero iluminarte, cuando te sientas a oscuras
Que mis ojos te brinden, la luz de la luna.

Que…
Que mi cuerpo te de el sol y mis ojos la luna…

Eva María

lunes, 19 de mayo de 2008

"PEQUEÑOS BESOS DE LUNA"

Este nombre lo elegí, por una persona muy especial que me pasó un libro que había escrito, el título me encantó desde el primer momento que lo leí, "Pequeños Besos de Luna" escrito por, -Francisco Franco Pantoja-. Me gustó todo lo que leí en esas páginas, pero hubo una pequeña parte, que verdaderamente me impactó, me pareció increíble, como algo tan sencillo, se podía ver, imaginar y expresar, de una manera tan especial. "El cuento", lo llama él, no sé si esa palabra es la exacta. Tengo en mente haceros llegar esa parte tan especial, donde relata su historia, de la relación entre el sol y la luna, pensaré en como hacerlo, creo que debería de leerse y no permanecer oculto, os gustará, de eso no tengo ninguna duda. Creo que nunca terminaremos de sorprendernos con los libros que leemos, todos nos consiguen aportar algo, aunque algunos, diría yo, que nos aportan mucho.

Cada día entiendo menos, como hay gente que nunca tiene un libro en sus manos, que no es capaz de formar una unión con lo que lee, que no lo vean como lo que es, un momento de ocio, de ser tu mismo, dejando que la imaginación dibuje esos paisajes, momentos y personajes, como tu mente quiere, hasta hacerte sentir que formas parte de lo que estás leyendo, la sensación tan inigualable, de identificarte con un personaje o una situación, o ver las pequeñas cosas desde otro punto de vista que las hace tan grandes, es maravilloso!!!

Soy de las que siempre tiene un libro de lectura encima de la mesilla, soy incapaz de dormir sin antes leer, es uno de los momentos más agradables del día, donde parece que mi mente descansa, imaginando como quiere que sea todo y percibiendo todo lo que el escritor quiere hacerme llegar, donde no hay límites de nada. La lectura diaria me parece de lo más positivo para soñar, imaginar, aprender, todo lo que conlleva el ejercitar la mente y tener tu propio mundo, como dice Jorge en su Blog, "no sólo se debería ejercitar y cuidar el aspecto físico", la mente creo que es más importante, de las pocas cosas en la vida, que contra más vieja sea, más bonita y de más valor puede llegar a ser, Venga os animo a que envejezcáis saludablemente vuestra mente, no se debería de perder nadie las sensaciones tan maravillosas que se llegan a vivir a través de la lectura, no sólo abren temas de debate los deportes o la política.

Yo seguiré "mangando" libros cada vez que entro en la casa de algún amigo, jejeje no lo puedo evitar, ahora es de mis mejores épocas, tengo remanente, estoy terminando "La Compañía de la Seda", (David Liss), que no me está gustando mucho, pero libro que empiezo, libro que termino, luego seguiré con los que me han dejado, "La Cena Secreta", (Javier Sierra), y "La Hechicera", (Han Suyin), ya os contaré, pero raro es el libro que no me gusta.

Ánimo, a ver si fomentamos más la lectura, que los libros no sólo adornen, o se los lleve la amiga que va a visitaros jejeje (esa soy yo), y sobre todo para los padres, que inicien a los hijos desde pequeñitos a leer, les harán el mejor bien, "pon un libro en las manos de un niño y le harás el mayor regalo".

¿Qué libro me recomendáis?, yo os recomiendo, "Los Borgia", por decir uno, pero os diría muchísimos!!


Un Cordial Saludo. Eva María.